Todos los dispositivos móviles tienen el mismo requisito básico: una conexión a la red
Parece obvio, y lo es. Pero lo que no resulta tan obvio es cómo pueden los fabricantes de dispositivos, los integradores de sistemas y los operadores de telefonía móvil garantizar que siempre haya una conexión de red disponible.
Esa necesidad pone de relieve la importancia de la precertificación de telefonía móvil, que es el proceso de confirmar que el dispositivo cumplirá los requisitos normativos, como los de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), así como los criterios de red específicos de cada operador. La precertificación abarca aspectos como la intensidad de la señal, el caudal de datos, la calidad de voz, el rendimiento de la antena, la seguridad de radiofrecuencia y la interoperabilidad de la red. Suele ser obligatoria antes de que se permita que un dispositivo funcione en una red móvil.
El proceso de precertificación abarca una serie de certificaciones individuales para la FCC y para cada red de operador que vaya a utilizar el dispositivo. La precertificación ayuda a garantizar que el módulo, el sistema de antena o la combinación de módulo y antena superen posteriormente dichas certificaciones.
La precertificación puede aplicarse a componentes individuales del dispositivo, como solo el sistema de antena o solo el módulo, que consta del transceptor de radiofrecuencia (RF) y el módem. La precertificación también puede realizarse para el dispositivo completo, con el fin de confirmar que el módulo y la antena funcionan a la perfección juntos para mantener una conexión fiable y de alto rendimiento.