El Sistema de Posicionamiento Global (GPS) fue pionero en el sector de los GNSS con el lanzamiento de su primer satélite en 1978. Desde entonces, el mercado de los GNSS ha crecido hasta incluir cinco constelaciones más: BeiDou, Galileo, GLONASS, IRNSS y QZSS.
¿Qué constelación es la más adecuada para tu aplicación? La respuesta depende de los requisitos de tus clientes en cuanto a fiabilidad, rendimiento y cobertura.
Global frente a regional
GNSS son las siglas de «Sistema Global de Navegación por Satélite». Aunque esta sigla se utiliza con frecuencia como término genérico para referirse a los seis sistemas, solo cuatro de ellos ofrecen cobertura global:
- La constelación del GPS está formada por más de 31 satélites que rodean la Tierra. Cada satélite da dos vueltas al planeta al día en una de las seis órbitas.
- El sistema chino BeiDou (BDS o Compass) comenzó como un sistema regional, pero ahora ofrece una cobertura mundial completa con 35 satélites.
- El sistema Galileo de la Agencia Espacial Europea quedó plenamente operativo a escala mundial en 2018, con 24 satélites lanzados, además de seis de reserva.
- El GLONASS de la Agencia Espacial Federal Rusa es un sistema global destinado principalmente a proporcionar servicios de posicionamiento en latitudes altas.
Los otros dos sistemas GNSS se centran en ofrecer cobertura regional:
- El Sistema de Satélites Quasi-Zenith (QZSS) de Japón presta servicio en Asia Oriental y Oceanía. Entró en pleno funcionamiento en 2018 con cuatro satélites.
- El sistema IRNSS de la India, también conocido como NavIC, se centra en la India y sus zonas circundantes. Entró en pleno funcionamiento en 2018 con siete satélites.
Los seis sistemas están en constante evolución, con nuevos satélites y nuevos tipos de señales. Esta modernización beneficia a los fabricantes de equipos originales, a los integradores de sistemas y a los usuarios finales, ya que aumenta el rendimiento y la fiabilidad.
Por ejemplo, casi todos los receptores GPS civiles son compatibles con la señal L1 a 1575,42 MHz. El programa de modernización del GPS incluye la incorporación de la señal L1C, que proporcionará a los usuarios civiles una mayor disponibilidad. La L1C es una de las nuevas señales del GPS que se espera que estén disponibles a finales de esta década. Y para profundizar en el uso del espectro de cada sistema GNSS, consulta «Cómo orientarse en la sopa de letras L1, L2, L5, E5a, E5b y G2 de las constelaciones y señales GNSS».
Combinación del GPS con otros sistemas GNSS
El GPS es una opción ideal para aplicaciones en Norteamérica, como el seguimiento de activos. Sin embargo, hay algunas salvedades. Por ejemplo, las interferencias y la suplantación de señal son cada vez más habituales en otras partes del mundo, lo que, obviamente, supone un problema para las aplicaciones en las que los dispositivos se desplazan fuera de Norteamérica. En ocasiones, el bloqueo está autorizado, como cuando la Fuerza Aérea de los Estados Unidos lleva a cabo ejercicios de entrenamiento destinados a ayudar a los pilotos a aprender a hacer frente a ese tipo de ataques. Esto es poco frecuente, pero puede suponer un problema para las aplicaciones de misión crítica en esas zonas.
Si una aplicación requiere una fuente continua y 100 % fiable de información de posicionamiento y/o sincronización, merece la pena plantearse el uso de un sistema compuesto por un módulo y una antena que admita múltiples bandas GNSS y múltiples constelaciones GNSS para garantizar la redundancia. (Para profundizar en esta estrategia, consulta «Salir de un atolladero: cómo las antenas GNSS ayudan a frustrar los ataques de interferencia»).
Otra consideración es la latitud de la aplicación. Si los dispositivos se encuentran o se desplazan por encima de los 55 grados, la precisión del GPS comienza a verse afectada, ya que sus satélites solo se elevan 45 grados por encima del horizonte. Esto limita la visibilidad de sus satélites. Un sistema de módulo y antena compatible con GLONASS y/o Galileo permite a la aplicación aprovechar las constelaciones cuyas órbitas ofrecen una mejor cobertura en latitudes más altas. (Para obtener más información sobre cómo la latitud afecta a la precisión del GPS, véase «Simulaciones GNSS/INS es de operaciones en latitudes altas») .